Más un Milagro del Sagrado Corazón

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Madrid (Martes, 20-03-2012, Gaudium Press) Era un balazo normalmente mortal, de eso no puede existir la menor duda. Al Caballero de la Legión española Iván Castro Canovaca una bala atravesó los pulmones, le había rozado el corazón, la aorta, la tráquea, el esófago… Pero hoy se recupera el militar en el Hospital Gómez Ulla de Madrid, en un hecho que los médicos califican de “único”, pues “lo normal es que hubiera fallecido en los diez primeros minutos”.

¿Qué pasó?

Según narra el relato oficial de la Brigada de Infantería Ligera Rey Alfonso XIII, II de la Legión, activa en Afganistán, “herido [Castro] en los primeros segundos del combate, mantiene la calma y pide a su Jefe de Pelotón que le deje solo y acuda a su puesto nuevamente. Cuando su Jefe de Sección le decía que estuviera tranquilo que se iría a España a ver nacer a su hija, respondió que eso no le importaba, que lo que quería era seguir allí, en su puesto. No perdió en ningún momento la compostura, evitando ser un problema más en aquella situación”.

Entretanto, además de su dotación de combate, Castro cargaba consigo un “Detente Bala”, obsequiado por la Hermandad del Cristo del Perdón de Elche y sus paisanos del Círculo de Amigos de las Fuerzas Armadas de Jaén.

Tras las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa María Margarita Alacoque en el S. XVII, se adquirió la costumbra de bordar una imagen de ese Cristo, que particularmente en España se cosía a los trajes y que también fueron usando sus soldados. La Imagen rezaba “Detente, el Corazón de Jesús está conmigo”, dirigiéndose específicamente a la tentación y a su Fautor, el Diablo.

Sin embargo, “unos cuantos relatos de soldados que lograron esquivar a la muerte, de esa forma casi milagrosa en que, a veces, suceden las cosas, le dieron tanto prestigio al emblema, que viajó con los militares españoles por todas las guerras que vinieron después en la Península y también en aquellas por las que perdimos nuestras últimas posesiones en ultramar”, según publica la revista Armas y Cuerpos, de la Academia General Militar, en su número de febrero pasado.

Y así, el Detente se fue trasformando en un Detente Bala, que no es de manera ninguna un amuleto, sino un signo de la devoción del militar al Sagrado Corazón de Jesús, con la invocación implícita de que -si es el designio de Dios- la muerte pase de largo, hasta rozando, pero no hiera de muerte a su portador, pues lo protege el Autor del Cielo y de la Tierra.

Y es seguro, que después de lo ocurrido con Castro Canovaca, muchos otros usarán el Bordado del Sagrado Corazón, no solo los españoles.

Con información de Religión en Libertad

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