El Santo Padre en Portugal

iudad del Vaticano (Martes, 11-05-2010, Gaudium Press) “Vengo como peregrino de Nuestra Señora de Fátima, elegido por lo Alto en la misión de confirmar a mis hermanos que avanzan en su peregrinación camino al Cielo”. Fueron estas las primeras palabras del Papa Benedicto XVI después de desembarcar en suelo portugués, este martes por la mañana.

Benedicto XVI dio inicio a su viaje a Portugal, el 15º al exterior y el segundo en 2010. Un viaje importante, motivado por los diez años de beatificación de los pastorcitos Jacinta y Francisco, cuyas celebraciones que se concentran en Fátima, pequeña ciudad donde ocurrieron las apariciones de Nuestra Señora en 1917.

pope 7.jpgEn el aeropuerto internacional de Portela, en la capital Lisboa, el Papa fue recibido por el nuncio apostólico en el país, arzobispo Rino Passigato, y por el Jefe de Protocolo del Estado, Embajador Bouza Serrano.

En una ceremonia de recepción en el aeropuerto le esperaban el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, y la primera dama, Maria Cavaco Silva, además del cardenal patriarca de Lisboa, Mons. José Policarpo.

La Virgen de Fátima

Con las apariciones de Nuestra Señora, “el cielo se abrió precisamente sobre Portugal”, como “una ventana de esperanza” de Dios para la humanidad que no depende ni del Papa ni de la Iglesia, declaró Benedicto XVI sobre el sentido de su viaje. “La visita, que ahora inicio bajo el signo de la esperanza pretende ser una propuesta de sabiduría y misión”.

El Papa deseó a la sociedad portuguesa, en el centenario de la República, que el gobierno consiga favorecer “una sociedad más justa y un futuro mejor para todos”. Las relaciones entre el Estado y la Iglesia no son “un enfrentamiento ético entre un sistema laico y un sistema religioso”, sino “una cuestión de sentido a la cual se entrega la propia libertad” y “su implicación en la vida pública”, ponderó el Pontífice.

Según Benedicto XVI, “vivir en la pluralidad de sistemas de valores y de cuadros éticos” exige de los cristianos “un viaje al centro de sí mismo y al núcleo del cristianismo para reforzar la calidad del testimonio hasta la santidad, inventar caminos de misión hasta la radicalidad del martirio”.

El avión con el Santo Padre a bordo aterrizó a las 11:55 horas, horario local, pocos minutos antes de la hora prevista. La ceremonia de bienvenidas ocurrió en dos lugares, la primera en el aeropuerto y la segunda en el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa. Después, en el Palacio de Belén tuvo lugar una visita de cortesía oficial al presidente de la República.

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